¿Qué canción sonaba? (II)

 

Bueno… si me dijeron que a Marco no le pegaba Robbie Willians, no me quiero ni imaginar la clase de linchamiento que me espera cuando hable de Rihanna.

NO, a Marco no le gusta Rihanna, ni Robbie Williams, bueno, puede que sí le gustara si tuviera el tiempo necesario y se tomara la molestia de escuchar esa clase de música, pero sus quehaceres diarios le mantienen muy ocupado, en sus noches solitarias encerrado en su despacho, suele decantarse por música que le haga recordar. A Marco le gusta la ópera. Oooooohh qué clásico, me diréis… oooohhhh, os contestaré, que queréis tiene  tres mil años… no creo que sea el momento en su vida para ponerse a escuchar hip hop.

Estas canciones han servido más de hilo conductor para nosotras, las escritoras, que para los personajes, creo; y ahora diréis ¿crees? ¿No estás segura?, pues no, no lo estoy. Creo que la única que vive pegada a la música, a su ipod y que en ocasiones canta a pleno pulmón es Ever.

Pues vamos con Rihanna, ¿en qué escena? ¿En qué momento? Bueno os voy a contar que la culpa la tiene la radio, cuando empezó a sonar Russian Roulette, y diréis, pues no hace años… pues sí, tantos años como hace que esta escena está escrita. Pero vamos a ponernos en ambiente…

Esa manera de empezar, lenta, cadenciosa… verla a lo lejos, saber que es ella, saber que es él… andar despacio, como queriendo retrasar el momento, alargar ese instante previo hasta que ninguna otra cosa tenga sentido, moviéndose despacio, porque cuando llegue hasta ella ya no habrá marcha atrás, las cartas están sobre la mesa, y ya no hay nada más que decir. El corazón de ella latiendo, apresuradamente, sirve de telón de fondo para ellos, para él…

Su primer encuentro…

Cuando sus ojos por fín se miran por primera vez, conscientes de ello…

Cuando sus manos se acarician por vez primera…

Sus labios recorren esos centímetros de piel que le devuelven la vida…

El momento en que lo apuestas todo a esa sola carta, en este caso a un solo disparo. Cuando poco a poco alzas el arma, y confías en que la bala no saldrá, y tendrás una nueva oportunidad de arriesgar. Ese disparo certero, que amenaza con terminar con todo, aunque al final lo que deseas es poder volver a apostar.

No diré donde. Ni cómo… no vamos a hacer spoilers, los que ya hayáis leído la novela sabéis de qué momento os hablo, de dónde está Alessandra, dónde está Marco,  qué les envuelve, qué hay a su alrededor…

A los que aún no lo tenéis… Océanos de Oscuridad

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